“Mis esculturas no son objetos. Mis figuras son seres que pueblan el mundo. Son animales, árboles y seres humanos, el límite entre ellos no esta definido porque ya no lo conozco.”

13 Dic

Magda Frank (Fisher) nació el 20 de julio de 1914 en Kolozvar, Transilvania.

Comienza sus estudios de arte en la Escuela Superior de Bellas Artes de Budapest, en el taller Beni Ferenczy. Más tarde, continúa sus estudios en la Escuela Superior de Artes Aplicadas de Budapest, en el taller de Miklos Borsos, donde trabaja la piedra, la madera y el metal.

Luego de abandonar Hungría huyendo de las persecuciones nazis, se instala en Berna, Suiza, donde es acogida por la familia Caille, de la que realiza varios retratos. Más tarde, se traslada a Paris, allí estudia en la Academia Julian, donde tiene por maestro al escultor Gimond, que la guía en sus búsquedas. “Hay que hacer abstracción de la naturaleza; la construcción geométrica es el esqueleto de una escultura”, le dijo.

Ya en 1950, embarca rumbo a Buenos Aires, para visitar a su único hermano sobreviviente. Sus obras, empiezan a definirse con un lenguaje propio: los planos, las líneas definidas y las rectas se acentúan cada vez más; la construcción se realiza en triángulos agudos, como una flecha gótica que trata de liberarse de la tragedia terrenal. Luego sus esculturas comienzan a encerrarse sobre ellas mismas. Los triángulos se hacen rectángulos. La composición ortogonal predomina.

Con motivo de su primera exposición personal en la Galería Henry de Buenos Aires, Córdoba Iturburu escribe en el diario Clarín del 20 de junio de 1953: “ La primera exposición que ella realiza nos pone frente a un auténtico valor, un espíritu vigoroso, un metier perfecto, siempre en búsqueda de renovación”.

Ese mismo año obtiene una beca de estudio del gobierno francés. Tras su regreso a París, expone en el Salón de La Escultura Joven una composición en piedra reconstituida, ésta obra actualmente pertenece al Museo de Arte Moderno de París.

Para el año 1955, comienza una serie de composiciones especiales, en las que los vacíos cobran jerarquía en sus obras; las formas negativas y positivas adquieren el mismo valor. Las líneas rectas dibujan el espacio, de la figura humana sólo queda el ritmo de sus proporciones.

Realiza una exposición individual el la Maison Internacionale de la Cité Universitaire de París. Al año siguiente, es nombrada profesora en la escuela de Artes Visuales de Buenos Aires y es condecorada con medalla de Plata en el Salón de Rosario, Argentina. Expone en la Galería Pizarro de Buenos Aires.

Participa en la Bienal de Saô Paulo de 1957, Brasil. Ese mismo año, talla su primera escultura en madera y abandona para siempre el trabajo en arcilla. Comienza una extensa serie de estelas en madera y piedra.

Años más tarde, es invitada a participar en el concurso Premio Palanza en buenos Aires y recibe el primer premio del Salón de Arte Moderno de la Plata, Argentina.

Para comienzos de la década del 60′, se radica nuevamente en París. Allí, participa de la Exposición Internacional de Escultura Contemporánea en el Museo Rodin y en el Salón Comparaisons. También expone en la Galería Creuza, en la Galería de la Universidad y en el Salón de Arte Latinoamericano en París. Es invitada al Salón de la Escultura Joven, en el que participará en reiteradas oportunidades y al Simposio de Esculturas de Portoroz (ex Yugoslavia, hoy Croacia), donde crea su primera escultura monumental. Decide dedicarla a su hermano Béla:

En 1964, me invitaron al simposio de Escultura en Portoroz, Yugoslavia. Yo había pedido para mi trabajo un mármol de tres metros. Tallé duramente para finalizar mi obra a tiempo.

Una mañana, bajo el sol caliente, marchaba deprisa hacia la colina donde estaba el campo de creación. Era el 20 de Julio, el día de mi cumpleaños, cumplía 50 años. Después de tanta a lucha, tantas dificultades, al fin podía realizar mi primera gran escultura. Y en un momento sentí en mí un escalofrío… un mensaje. Una voz firme me ordenaba: “levanta tu cabeza y termina tu primer gran mármol, dedícalo a tu hermano Béla a quién mataron durante la guerra en este país”. Así lo hice: cuando la escultura estuvo terminada, escribí en ella: “Espíritu de la tierra, guarda el recuerdo de mi hermano Béla torturado a muerte por los nazis”.


En el año 1965, realiza una exposición individual en la Galería La Roue, París. Recibe importantes críticas:

“(Magda Frank) presenta obras escalonadas a lo largo de varios años: las maderas tropicales, más antiguas, con su superficie dura y su magnífica materia marcada de vetas verdes oscuras o violetas son despojadas al extremo, como constreñidas. Mientras que las más recientes se ven animadas por un soplo más vivo, una suerte de movimiento de ascensión” (Genevieve Bonnefoi, en Les Lettres Nouvelles, Mayo de 1965).

“La unidad en la exposición de las maderas esculpidas y las piedras talladas de Magda Frank se debe a su sentido del equilibrio. Su escultura se sitúa en la concepción de un arte construido” (Jeannine Lipsi, en Meaux-Arts (Bélgica) 13 de Junio de 1965).

En 1968, durante la presidencia del Charles de Gaulle, es convocada por el Ministro Malraux a participar en numerosos certámenes internacionales como el de los Juegos Olímpicos de Invierno en Grenoble, para el que se invitaron veinte escultores internacionales, Magda Frank realiza una de sus obras monumentales.

Más tarde, recibe la beca “Creación Artística de Nueva York”. Luego, realiza una obra de dos metros en piedra calcárea, para la entrada del edificio de la calle Vauthier número 15, en Boulogne-Billancourt (Francia)y expone en el Salón Comparaisons en París.

En 1970, realiza una exposición individual en la Galería de la Roue, en París y expone en el Salón de los Artistas Húngaros residentes en el extranjero, en el Museo de Budapest.

Continúa dedicada por varios años a tallar obras monumentales: la escultura del C.E.S. de Saint-Romain de Colbosc, (Seine Maritime), la escultura para el edificio número 139 de la calle de L’Ouest, en el barrio 14 de París.

En el año 1972 realiza una exposición individual en la Old Jaffa Gallery, en Tel-Aviv. Al año siguiente realiza la escultura monumental del C.E.S. de Saran-Orléans (Loiret). Presenta una Exposición individual en la Galería La Roue, París; realiza también las esculturas del C.E.S. de Ferrieres-la-Grande (Norte), la obra del C.E.S. Albert

Calmette, en Limoges (1974) y la escultura monumental del liceo Finosello en Ajaccio, en Córcega.

En 1975, presenta sus trabajos en la Exposición Artistas Húngaros en París. Continúa con sus trabajos monumentales, esta vez talla para el Liceo Edmond Rostand, Bagnères-de-Luchon (Haute Garonne) una escultura de 3 metros de alto en mármol gris de Arudy (1976) y una obra en piedra de Euville, para el Liceo Pasteur de Somain (Norte).Participa en el Festival de Arte Contemporáneo en Allones. Expone en Un siglo de diseño de Escultores, Museos de Pau y de Calais (Norte). Realiza para C.E.T. Hôtellier de Metz-Borny, un grupo de siete esculturas en madera policromada de 1,80 a 2,40 de altura, y una escultura de piedra de 2,50 metros.

Expone en el Salón de Mayo en París y en la Exposición Dialogues, para la UNESCO, París. En el año 1977, expone en el Instituto Húngaro de París y en el Museo Vasarely de Budapest se realiza una Exposición Retrospectiva, que luego es itinerante por otras salas de Hungría.

A su edad de ochenta años, en la Argentina es destacada con el premio Quinquela Martín, en el Museo Sívori y una distinción del Senado de la Nación a su excelsa obra. Recibió premios de distintas instituciones y realizó numerosas exposiciones.

En 1995, decide radicarse en la Argentina, para ello construyó la Casa Museo Magda Frank situada en la calle Vedia 3546, en el barrio de Saavedra, donde se encuentran todas sus obras traídas desde Francia. Una vez instalada en su casa taller, se dedica a trabajar y exponer sus obras.

Y a lo que se dijo y citamos más arriba cuando expone por primera vez su obra en Buenos Aires, nos basta para reflexionar sobre la realidad y el arte, de que manera se imbrican y de que manera también el arte sirve a la realidad y ésta recíprocamente a aquel.

En un primer y somero acercamiento podríamos decir que el arte nada tiene que ver con la realidad, aunque se parezca a ella. El arte es una exageración, una inexactitud, es una verdad demasiado verdadera para ser fácilmente creída. SE esculpe o talla, se pinta, se escribe algo que está más allá de lo que se ve, que lo trasciende. El arte, la obra de arte no es una creación servil de la realidad . Se pinta o se esculpe no acerca de lo que está , sino de lo que ha pasado, o puede pasar. Siempre el arte evoca, y en la evocación está el ancho campo de la libertad del artista que es así, si se quiere un falso cronista, un equívoco testigo, diría Platón, siempre más veraz que una mecánica o electrónica de la reproducción. Esto siempre fue así, desde Bellini hasta Homero.

Las obras de Magda Frank se encuentran en el Museo Nacional de Arte Moderno de París, el Museo Nacional de Bellas Artes de París, el Museo Nacional de Bellas Artes y otras salas.

Héctor Tizón

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